jueves, 10 de marzo de 2016

¿Y si hoy hablamos con las manos?


Inglés, francés, alemán, ruso, chino, japonés… traducimos e interpretamos estos idiomas para facilitar la comunicación entre usuarios de culturas diferentes, pero, ¿qué pasa con las barreras nacionales de la comunicación?
Hoy quiero destacar el papel de los intérpretes de la lengua de signos, aquellos que eliminan las barreras entre sordos y oyentes. Para ello os voy a hablar un poco de la Lengua de Signos Española.
La Lengua de Signos Española, lengua y no lenguaje, es una lengua que lleva muchos años de lucha por parte de las organizaciones por la defensa y reconocimiento de los derechos de la Comunidad Sorda, en el año 2007 por fin se aprobó la ley 27/2007 donde se ‘reconocen las lenguas de signos españolas y regulación de los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas’.

     ¿Sordos o sordomudos?
«El colectivo de personas sordas es muy diverso. En esta variedad influyen factores relacionados tanto con el tipo de sordera (momento de aparición, lugar de la lesión, grado de pérdida auditiva), con las formas de comunicación utilizadas, con diversas características individuales (edad, etc.) como con el contexto familiar, educativo y social.
En España, las personas sordas se comunican de diferentes formas. Para algunas la lengua de signos española o la catalana es su primera lengua mientras que para otras lo es la lengua oral; las hay que dominan ambas lenguas (signadas y orales) y se sienten igualmente cómodas con las dos según en qué contextos y situaciones mientras que para otras, una de ellas es la que predomina o la única que utilizan» (Fundación CNSE,
http://www.fundacioncnse.org/).

Como estudiante del Grado de Traducción e Interpretación en la Universidad Pablo de Olavide tuve la oportunidad de elegir entre mis optativas las asignaturas de ‘Lengua de signos I’ (en el 3º año), ‘Lengua de Signos II’ e ‘Introducción a la Interpretación de Lengua de Signos’ (4º año). ¿Pueden considerarme una intérprete de LSE al haber cursado estas asignaturas? Puede que algunos, por desconocimiento, erróneamente sí lo hagan, pero la verdad es que es necesario ampliar esta formación ya sea mediante cursos de LSE o a través del ciclo formativo de Técnico Superior en Interpretación de Lengua de SignosDependiendo de hasta dónde quiera llegar uno con su formación en la materia.

A continuación os expondré algunas características de las Lenguas de Signos:
-       Utilizan el canal visual y gestual, frente a las lenguas orales que utilizan el canal auditivo y oral.
-       Manos, brazos, tronco y rostro son los lápices en LS.
-       La unidad mínima con sentido es el signo.


En la siguiente imagen podréis ver el alfabeto dactilológico de la LSE que me ayudará a explicaros algunas falsas creencias de esta lengua:
  

   
1.      La Lengua de Signos NO es mímica, aunque es un recurso que puede ser utilizado.
2.      La Lengua de Signos NO es universal, al igual que ocurre con cualquier idioma, las Comunidades de Sordos se extienden por todo el mundo, presentando sistemas lingüísticos diferentes, incluso en el mismo país como es el caso de España (LSE y la LSC en Cataluña). Por otra parte, como ocurre con otras lenguas, la LS también consta de diferentes variedades lingüísticas, es decir, puede haber diferencias léxicas en la LS utilizada en Andalucía frente a la utilizada en Asturias, por ejemplo.
3.      La Lengua de Signos NO se reduce al alfabeto dactilológico, como ya he dicho, la unidad mínima con sentido es el signo; el alfabeto dactilológico es un recurso que consiste en representar cada una de las letras del alfabeto mediante la forma o configuración de la mano. Este sistema se utiliza por las Comunidades de Sordos en contextos muy restringidos.

   Si decidimos hablar con las manos tendremos que tener en cuenta que los signos están constituidos por siete parámetros formacionales:
-          La configuración y forma que adoptan las manos;
-          El movimiento que realizan;
-          Su orientación;
-          Su contacto con el cuerpo;
-          El lugar de articulación del signo lingüístico;
-          El plano en el que se coloca el signo;
-          Los componentes no manuales (la expresión facial).

Una de las razones por las que he decidido hablaros de este tema es porque también en Traducción y más concretamente en la Traducción Audiovisual estamos eliminando las barreras sordo-oyente gracias a la accesibilidad de los medios de comunicación a través de la subtitulación para sordos y la audiodescripción para ciegos.

Espero que esta entrada os haya ayudado a conocer un poco más en consiste la Lengua de Signos Española. 

Aquí os dejo un artículo muy interesante sobre ‘la accesibilidad a los medios de comunicación audiovisual a través del subtitulado y de la audiodescripción’, acceso en: http://cvc.cervantes.es/lengua/esletra/pdf/04/020_diaz.pdf

Gema B. Cantero

viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Traduttore, Traditore? De los pequeños errores a las grandes catástrofes


Imagino que todos nos hemos hecho eco del revuelo por el caso de la intérprete de Obama. Es una pena que la mayoría de las veces que los traductores/intérpretes salimos en primera plana sea por cosas como esta; por eso, hoy hablaremos un poco de los errores de traducción: fundamentos teóricos, los errores más sonados debido a su gran impacto en la sociedad y algunos consejos para evitarlos.



¿A qué llamamos error de traducción?
Existen diversas definiciones, teorías y clasificaciones al respecto, he aquí una de ellas:
«Equivalencia de traducción inadecuada. Los errores de traducción se determinan según criterios textuales, contextuales y funcionales». (Hurtado Albir, A. La enseñanza de la traducción, 1996).
Seguramente lo primero que se os venga a la cabeza sean falsos sentidos, calcos, falta de coherencia, errores ortográficos… Pero a veces podemos encontrarnos con una traducción ‘perfecta’ e ‘imperfecta’ a la vez… ¿cómo? Pues un error muy frecuente en algunos estudiantes de la materia: no seguir las pautas del encargo de traducción. Podríamos hacer una traducción perfecta, sin ningún falso sentido o contrasentido, pero si por ejemplo no cumplimos con la terminología que nuestro cliente nos pide en el encargo… se acabó, el error llegó a tu obra.
Según C. Nord (El funcionalismo en la enseñanza de traducción, 2009), debemos hacer una clara distinción entre dificultades y problemas de traducción:
«Las dificultades son subjetivas, individuales e interrumpen el proceso hasta que sean superadas mediante las herramientas adecuadas, mientras que los problemas de traducción son inter-subjetivos, generales, y han de ser solucionados mediante procedimientos traslativos que forman parte de la competencia traductora».
Si no ponemos remedio a estas dificultades o problemas, pueden aparecer errores de traducción de una u otra índole según en qué etapa del proceso traductor se produzcan; como por ejemplo errores cometidos por la falta de comprensión del TO, falta de conocimientos extralingüísticos, la no documentación…
Hay distintas clasificaciones al respecto pero todas destacan tres elementos principales: errores que no cumplen las instrucciones pragmáticas del encargo, errores lingüísticos y errores culturales.
‘El traductor sabe de todo y de nada’; ‘¿no sabes lo que significa esto?, ¿pero tú no eras traductor?’; ‘la documentación te solucionará todas tus dudas’; ‘¿la traducción es una profesión de riesgo? Yo me quedo con el traductor de Google’.
¿Cuántas veces habremos escuchado estas afirmaciones? Para los que dicen que traducir es un simple cambio de palabras, exponemos aquí dos casos en los que se muestra lo peligrosas que pueden llegar a ser a veces las palabras mal entendidas o traducidas:
1   - Palabra atómica: El verano de 1945 los Aliados exigieron la rendición de Japón, amenazando con llevar a cabo una destrucción total, el país nipón respondió con «mokosatzu» que quiere decir «sin comentarios», sin embargo, muchos lo entendieron como un «ignoramos y despreciamos el tema». Días más tarde se produjo el ataque atómico por parte de Estados Unidos a Hiroshima y Nagasaki.
2   - Doble operación por una mala traducción: En Alemania se implantaron más de 40 prótesis de caderas defectuosas, ¿por qué?, porque en el manual de instrucciones se especificaba que eran prótesis «non modular cemented» y las implantaron sin cemento, cuando lo que realmente querían decir es que no eran modulares y que debía aplicarse cemento, por eso la mitad de los pacientes tuvo que volver a operarse.

¿Cómo podemos enfrentarnos a los errores de traducción?
Gracias a la revisión, la heroína de la traducción. He aquí unos pequeños consejos, pero como se suele decir, cada maestrillo tiene su librillo:
    
  Deja reposar tu traducción, desconecta.
-          Vuelve con la mente despejada y comienza a revisar
-          Si está en formato electrónico, pásale el corrector ortográfico. No es infalible, pero te      ayudará con los dobles espacios, tildes, etc.
-          Imprime tu traducción, coge lápiz y a releerla de nuevo.
-          Si puedes, pídele a alguien que te la revise, cuatro ojos siempre verán más que dos.

He aquí 4 ingredientes imprescindibles de una receta traductora: una buena formación, práctica y aprendizaje diarios, revisa con o sin prisas y nunca empieces la casa por el tejado.
"People may say what they like of the inadequacy of translation, it is and it remains one of the weightiest and worthiest of employments in the general life of the world.” – J. W. Goethe
Por último, os dejo un artículo muy interesante de TRANS. Revista de Traductología  (http://www.trans.uma.es/pdf/Trans_11/T.197-214Galiano.pdf) donde se da una propuesta metodológica para la revisión de traducciones y otro [en inglés] que habla de otros casos épicos de errores de traducción (http://mentalfloss.com/article/48795/9-little-translation-mistakes-caused-big-problems).

Gema B. Cantero

Si necesitas servicios profesionales de traducción, visita nuestra web: www.p4traducciones.com


sábado, 26 de septiembre de 2015

¿Qué debe saber un traductor sobre fiscalidad? Entrevista a Francisco Rodríguez Mayorga

Francisco Rodríguez es licenciado en Economía por la Universidad de Sevilla y especialista en contabilidad, fiscalidad y asesoramiento financiero tanto a empresas como a particulares. Conoce el mundo de la fiscalidad para traductores de primera mano por su cartera de clientes, entre la que se encuentran muchos profesionales del mundo de la traducción.

Idiomas Sevilla: Como asesor fiscal de empresas y profesionales, ¿a qué problemas nos podemos enfrentar si empezamos a desarrollar nuestra actividad y no tenemos conocimientos fiscales?
Francisco Rodríguez: Iniciar una actividad sin ningún tipo de conocimiento fiscal puede llevarnos a cometer determinados errores a la hora de la organización interna de nuestra empresa. La estructuración y la estandarización de cada uno los procesos es un paso previo y fundamental para que podamos desarrollar la actividad eficientemente. El no tener en cuenta estos factores, nos puede llevar a la larga, tanto a la ineficiencia en el plano financiero, como a tener que soportar las tan temidas sanciones tributarias.

IS: En tu opinión, ¿por qué es importante que un traductor tenga conocimientos fiscales?
FR: El traductor, como cualquier otro empresario o profesional, tiene obligaciones fiscales que cumplir diferentes de las de los particulares. Los conocimientos básicos en la materia así como la solución de los problemas simples que suelen acontecer, puede ser un puntal muy importante a la hora de organizar la empresa de traducción. Así los conocimientos de IRPF, nos pueden ayudar a planificar nuestra Declaración de la Renta de antemano y hacer las provisiones económicas necesarias, y los conocimientos básicos de IVA nos pueden proporcionar ese plus de planificación necesario para iniciar cualquier actividad.

IS: ¿Qué ventajas puede tener un traductor que tenga conocimientos fiscales?
FR: Yo enfocaría las ventajas desde dos puntos de vista. El primero se centraría en la disminución de costes fijos en la empresa, ya que no necesitamos un gestor que nos esté asesorando continuamente para determinados detalles que podremos resolver nosotros mismos. En este mismo plano, también podemos mencionar la reducción de la factura fiscal por las sanciones y recargos que nos ahorraríamos. En segundo lugar, aprovechando los conocimientos fiscales, podremos hacer una mejor gestión de los costes tributarios e incluso aprovecharnos de las leyes para reducir la factura fiscal, como por ejemplo, las que tenemos para la reducción de las retenciones aplicadas por profesionales que inician su actividad. Tanto uno como otro punto, son fundamentales a la hora de determinar los costes de nuestra empresa y fijar el precio por hora de trabajo. Recordemos que una disminución de los costes de la empresa nos hace más competitivos e impulsa el crecimiento de nuestra actividad.

Francisco Rodríguez, Asesor fiscal y financiero

IS: ¿Qué conocimientos debe poseer un traductor para poder manejar su propia economía como autónomo? ¿Qué herramientas debe saber manejar un traductor para poder gestionarse como autónomo?
FR: Principalmente los relacionados con la ley del IRPF y el IVA así como saber confeccionar correctamente la factura, y quizás lo más importante, poner un precio a su hora de trabajo. Estamos acostumbrados a ver empresas que quiebran por tener una estructura de costes fijos muy elevada y ni siquiera llegan a arrancar porque han fijado unos precios tan bajos por su trabajo, que son incapaces de hacer frente a sus liquidaciones trimestrales. Por el otro lado, tenemos empresas con ineficiencias en costes tan elevadas, que tienen que poner un precio/hora tan alto que no son competitivas en el mercado. Saber manejar esos conocimientos, son fundamentales para poder desenvolverse entre la competencia, recordemos que el que más conocimientos tenga va a poder fijar el precio más competitivo del mercado sin necesidad de incurrir en pérdidas. Esta es la base fundamental del negocio.
En cuanto a las  herramientas, poco más que el manejo del paquete Office. Un asesor fiscal no necesita aprenderse de memoria leyes ni artículos, simplemente saber buscar donde hay que buscar cuando surge la necesidad.

IS: ¿A qué dificultades se enfrentan principalmente los traductores en el plano fiscal?
FR: El primer problema al que se enfrentan todos los empresarios y profesionales es que somos prácticamente incapaces de darnos de alta en el censo de Hacienda de profesionales, o bien cuando lo conseguimos, lo hemos hecho mal y por culpa de esto debemos soportar sanciones y recargos.
Posteriormente a la hora de emitir las facturas, nos encontramos con que no sabemos si tenemos que aplicar retenciones o no, aplicar IVA o no, y una vez que lo sepamos, debemos saber qué tipo de IVA aplicar para cada acto. Cometer un error a la hora de confeccionar la factura nos puede llevar a incurrir en costes fiscales muy elevados, que pueden ser de hasta el 150% de la base de la factura.

IS: ¿Qué puede aprender un traductor en el Seminario de Fiscalidad Básica para Traductores? 
FR: En el seminario propuesto, se van a proporcionar los conocimientos básicos necesarios para afrontar todo este tipo de problemas, así como para poder realizar las liquidaciones periódicas de IVA, retenciones y los resúmenes anuales. En otras palabras todo lo necesario para poder desarrollar nuestra actividad de traducción siendo perfectamente autosuficientes y sin necesidad de la intervención de terceros. Recordemos que el objetivo principal del seminario, es poder eliminar el coste de gestorías, al menos durante los primeros años de actividad, cuando la complejidad fiscal es básica y el ahorro en costes fijos fundamental para la empresa.

IS: ¡Muchas gracias, Francisco!
FR: A vosotros.
 Seminarios de P4Traducciones

Puedes comprar tu entrada para asistir al Seminario de Fiscalidad Básica para Traductores (6 y 7 de Noviembre) aquí: http://bit.ly/1LftrXy
Más información de otros seminarios en la web de nuestra empresa: www.p4traducciones.com